Fragmentación geoeconómica: qué está en juego para América Latina
El comercio, la inversión y las cadenas de valor se están reorganizando en bloques geopolíticamente alineados. Para América Latina, el desenlace no está escrito: puede quedar atrapada entre dos aguas o convertirse en el conector que ambos bloques necesitan.
De la globalización a los bloques
La economía mundial no se está desglobalizando: se está fragmentando. La diferencia importa. La desglobalización implicaría menos comercio en general; la fragmentación geoeconómica implica que el comercio y la inversión se reorganizan por afinidad geopolítica — los países comercian cada vez más con sus aliados y cada vez menos con el bloque contrario.
Tres catalizadores aceleraron el proceso. La pandemia evidenció la fragilidad de unas cadenas de suministro optimizadas solo por costo. La guerra en Ucrania convirtió la energía y los alimentos en armas estratégicas. Y desde 2025, la política comercial de Estados Unidos ha hecho de los aranceles su herramienta preferida, priorizando acuerdos bilaterales sobre las reglas multilaterales que ordenaron el comercio durante décadas.
Por qué la región tiene tanto en juego
La exposición no es una opinión: es una característica estructural. Las dos series de abajo miden cuánto de la economía regional depende de lo que pasa fuera de sus fronteras.
Lo que ya se ve en los datos — y lo que todavía no
Desde mediados de la década pasada, las restricciones comerciales impuestas a y por América Latina vienen en aumento, y la participación de la región en las cadenas globales de valor sigue siendo baja. Y sin embargo, lo notable de las series de arriba es lo que no muestran: ningún quiebre abrupto. La apertura comercial sigue una tendencia de largo plazo al alza y la IED oscila en su rango de siempre — la fragmentación todavía no aparece en los agregados.
La fragmentación es, por ahora, más visible en los anuncios de política que en los flujos. Esa brecha entre retórica y datos es exactamente lo que hay que monitorear.
Ese equilibrio es frágil. Los aranceles estadounidenses — en particular los que afectan a México y Colombia — pueden alterar los indicadores en el corto plazo, y la concentración de la IED en países "alineados" ya es una tendencia documentada. Para una región cuya inversión extranjera se dirige en buena parte a sectores extractivos, esto añade una capa de riesgo sobre la ya conocida volatilidad de los commodities.
El dilema: entre dos aguas o conector
La fragmentación también abre una oportunidad que pocas regiones tienen. Si los países latinoamericanos adoptan una postura de neutralidad estratégica — comerciando con ambos bloques sin alinearse en exclusiva con ninguno —, la región puede capturar parte del reacomodo de cadenas de valor: nearshoring hacia México y Centroamérica, minerales críticos en el Cono Sur, alimentos y energía en todo el continente.
Pero ser conector no es gratis. Exige infraestructura y logística a la altura — y ahí la región sigue rezagada: los indicadores de desempeño logístico muestran brechas persistentes en aduanas, infraestructura y capacidad operativa. Sin esas condiciones, la neutralidad se queda en declaración.
Qué implica para la política económica
- Diversificar mercados y productos: la dependencia de pocos socios y pocos commodities es la principal vulnerabilidad en un mundo de bloques.
- Blindar los marcos macro: con financiamiento externo más incierto, la credibilidad monetaria, fiscal y financiera se vuelve el activo más valioso.
- Invertir en logística e infraestructura: es la condición material para capturar nearshoring en lugar de solo observarlo.
- Medir mejor y más rápido: los datos tradicionales llegan tarde para un proceso que se mueve al ritmo de los anuncios; indicadores no convencionales pueden cerrar esa brecha.
La fragmentación geoeconómica no es un escenario futuro: es el entorno en el que la región ya opera. La diferencia entre sufrirla y aprovecharla está en decisiones de política que se toman ahora.
Esta nota recoge mi lectura personal de un trabajo desarrollado junto a Carlos Giraldo, Iader Giraldo y Valeria Saldaña sobre comercio e IED en América Latina en el panorama de fragmentación geoeconómica.